Introducción: El quiosco como templo del Rock
Mucho antes de que los algoritmos de Spotify decidieran qué banda debías descubrir y de que los videos de tres segundos en TikTok dictaran las tendencias musicales, existió un santuario físico para los amantes de las distorsiones pesadas: el quiosco de prensa. Durante los años 80 y, de manera muy especial, en la convulsa década de los 90, comprar una revista no era un acto de consumo casual; era un ritual de iniciación.
En España, dos cabeceras dominaron el panorama con puño de hierro y páginas a todo color (y a veces, a blanco y negro de bajo presupuesto): Heavy Rock (posteriormente conocida por su evolución editorial vinculada a MariskalRock) y la edición española de la titánica Metal Hammer. ¿Qué fue de aquellos gigantes de papel que decoraban las carpetas de los institutos con sus pósteres centrales? ¿Cómo sobrevivieron —o sucumbieron— a la tormenta digital?





